Nuevos Públicos para la Cultura

Pedagogía en nuevos contextos

Captura de pantalla 2017-01-24 a las 11.29.16.pngHace unos meses el, hasta hace pocos días, Coordinador y Programador del Gran Teatro Nacional de Lima, Juan Carlos Adrianzen (desde esta semana Director de programación del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo de Bogotá), me solicitaba un pequeño texto con el que introducir un capítulo de un libro que estaban preparando en torno a su programa de formación de públicos.

La publicación vio la luz, y hace un par de semanas me llegó en papel (sigo disfrutando el gusto por el libro impreso). Inevitablemente me retrotrae a un libro cuya edición dirigí en 2007 –Acción pedagógica en organizaciones artísticas y culturales–  y en el que incorporé un texto que sigo releyendo de vez en cuando -“A modo de prólogo. Peinando el viento: cuando la pedagogía acaricia la gestión cultural”-.

A continuación comparto ese breve texto realizado para la publicación “Primera llamada”, editada por el Gran Teatro Nacional de Lima, dependiente del Ministerio de Cultura de Perú, con apoyo del British Council y la OEI (organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura).

Todos los grandes cambios sociales tienen habitualmente dos cosas en común: una ciudadanía comprometida y un sustrato cultural. Efectivamente, vivimos tiempos de cambios vertiginosos en todos los ámbitos de la vida. Hay quien habla de cambio de época. Sin duda la evolución tecnológica, la transmutación de valores, las crisis de identidad de muy variadas instituciones nos presentan un escenario con nuevos referentes. Y las instituciones culturales están viviendo, cuando menos, un cambio de paradigma.

 Hace unos días me desayunaba con un comentario en Facebook de un viejo amigo experto en arte contemporáneo, y que ha sido director de algunos importantes museos de España, alertando sobre la urgente necesidad de que las instituciones culturales conecten con la ciudadanía y sus intereses. Puede parecer obvio, pero no lo es. Especialmente cuando esta opinión es hoy compartida por profesionales que no han tenido una especial vocación por apoyar los programas pedagógicos, el acercamiento a nuevos públicos o, en general, las estrategias de comunicación que familiaricen y acerquen las ofertas culturales. Bienvenidos a esa reivindicación. Esperamos que por convencimiento. El que sí ha tenido el Gran Teatro Nacional de Lima que ha elaborado y desarrollado, desde su inicio, un ambicioso programa de nuevos públicos.

 A menudo pensamos que esos programas deben ir orientados a la generación de espectadores futuros. Puede ser, pero lo relevante es que esos nuevos públicos ya lo son. Se trata de desarrollar oferta no pensando en el futuro (que si tiene que ser será) sino en el presente. Muchas organizaciones ven los programas de nuevas audiencias y/o en los proyectos pedagógicos (que a menudo van juntos) un método para garantizar los espectadores del mañana olvidándose de que pueden, y deben ser, los espectadores de hoy.

 ¿Espectadores? Mejor participantes, porque las nuevas audiencias, especialmente las más jóvenes, ya no quieren asistir pasivamente; quieren ser parte activa de la oferta. Tenemos, por tanto, que repensar nuestro Mix de Marketing (qué ofrecemos, a qué precio o coste, por qué canales, con qué comunicación –previa, durante y posterior- con qué personal en relación con esos nuevos públicos, con qué modelo organizativo específico, con qué soportes en la prestación del servicio o generación de la experiencia) para hacerla diferencial y acorde a ese nuevo “para quién”. Y sobre todo, para ese nuevo “con quién”. Porque la cultura y las artes lo son cada vez menos de los artefactos (obras, representaciones…) y más de los impactos (procesos creativos, vinculación de los públicos con las expresiones y con las organizaciones, incidencia social…).

 Y esto nos lleva a la importancia del “cómo”. Los gestores culturales han de ser cada vez img_7978más mediadores que programadores. Nuestro rol es hoy crear vínculos y construir comunidad generando experiencias no solo en el disfrute de una expresión realizada por un artista (que también) sino hacer de todo el proceso una experiencia participativa, colaborativa, donde a menudo se confunden los roles tradicionales. ¡Bienvenida la desexpertización!

Por eso hablamos de una ciudadanía comprometida como agente de cambio, que nos obliga a cambiar. Las artes y la cultura lo son también cada vez menos de los públicos/audiencias pasivas y lo son más de las comunidades, de personas aglutinadas alrededor de un interés, independientemente de su edad que están dispuestas a ofrecer su conocimiento, su tiempo, sus recursos en la consecución de objetivos que responden a dichos intereses. Y lo hacen desde valores culturales de diversidad, construcción colectiva, compartición, reconocimiento…

Entre las prácticas que hoy casi nadie discute están las del ámbito pedagógico en las organizaciones artísticas y culturales, aunque no siempre ha sido así. Lo pedagógico ha sido a menudo considerado junto con los aspectos comunicativos, la guinda del pastel, pero no la crema pastelera.

Al igual que en una organización ”todo comunica”, lo pedagógico debe impregnar el conjunto de aspectos internos y externos de una entidad cultural y los diferentes momentos de actividad, lo que le garantizará una mayor cercanía con sus diferentes públicos, una mayor satisfacción de estos y una mayor trascendencia pública de su tarea, no sólo desde la perspectiva comunicativa, sino esencialmente desde su contribución a un nuevo marco de creación de valor social.

La gestión cultural necesita de la pedagogía para construir una verdadera democracia cultural, en el marco de un nuevo modelo de desarrollo. Instrumentalizarla sólo en torno a servicios de escaparate y aritmética -tranquilizadores de conciencias -sería un grave error. Por fortuna, existe un gran número de organizaciones artísticas y culturales que han hecho de lo pedagógico un elemento central de su razón de ser. La clave no está tanto en programar actividades educativas sino en conseguir organizaciones artísticas y culturales con vocación educadora, en toda acción, en todo momento, en todo lugar, con todos los públicos. 

Enhorabuena al Gran Teatro Nacional de Lima por trabajar en esa línea”.c2masi

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Un comentario en “Nuevos Públicos para la Cultura

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