Por una Slow Innovation

Solo aparentemente lenta

sin-tituloA semejanza de las ideas que recorren el movimiento Slow Food, las Slow Cities o la Slow Culture, desde c2+i/Conexiones improbables, hablamos, en nuestro trabajo de consultoría, mediación o gestión, de Slow Innovation.

La Slow Innovation es un marco conceptual y metodológico que incide en los modelos de pensamiento, en las miradas y actitudes ante la propia innovación, sea esta en el propio sector cultural y creativo o en otros. Se basa en estrategias de choque creativo en las organizaciones y territorios (Creative Crash) aunque no rechaza, sino que se refuerza, con otras de atracción de talento exterior (Creative Class) o de construcción de iconos o faros de referencia creativa (Creative Clad). No se centra en la apariencia de innovación sino en la transformación real de las organizaciones (y sus territorios) para que la innovación sea consustancial a las mismas.

Seguramente, ahora más que nunca, la verdadera innovación en el ámbito cultural vuelva a estar en su capacidad de construir comunidad, de articular ciudad, de servir de conector entre diferentes, de abrirse a mundos no habituales… Vuelva a estar en el contacto no jerárquico entre agente cultural y público, en el placer de la desexpertización desde un amplio conocimiento del oficio, en convertirse en verdaderos generadores de experiencias culturales. Hoy, quienes vivimos en la sociedad de la abundancia (evidentemente mal distribuida) volvemos la mirada a lo pequeño, a lo doméstico, a lo auténtico, a lo colaborativo, a lo comprometido, a lo próximo…al pensamiento, a la divergencia, al conflicto positivo, a la creatividad…a las ideas.

Las organizaciones culturales y fundamentalmente las personas que las crean y gestionan, tienen que volver a hacerse las preguntas básicas, aquellas que a veces “matan”, pero que son, por esenciales, las que nos abren las puertas al futuro: ¿por qué? y ¿para qué? Luego vienen las demás.

¿Qué significa una innovación lenta en un contexto en que las organizaciones han de ser rápidas en su toma de decisiones y flexibles en sus estructuras?

Significa, entre otras cosas centrarse en la esencia de las cosas y buscar resultados pero desde el abordaje de lo fundamental, desde las necesidades y retos reales de las personas y las organizaciones; y gestionar el lógico desasosiego que el cambio provoca en las personas; apostar por generar experiencias ricas mediante procesos amables, proporcionales con respecto a los retos a perseguir. También en los procesos de análisis o de reflexión estratégica.sin-titulo3

En este concepto de innovación lenta, incluimos algunos principios fundamentales que conducen nuestro trabajo y que pueden ser inspiradores para lo nuevos retos estratégicos a los que se enfrentan organizaciones, ciudades y territorios  de los ámbitos culturales y creativos:

  • Materia prima local. La semilla puede venir de fuera pero la energía y los recursos se buscan en el propio sector cultural y creativo de un territorio, y en su entorno cercano. Significa valorar y activar los recursos y capacidades próximos, de las personas, organizaciones y comunidades locales, empezando por las del propio sector; identificar y catalizar esas capacidades creativas y ponerlas en relación con otras personas, organizaciones o comunidades a través de estrategias de polinización cruzada.
  • Un marco sostenible y de valores donde trabajar el reto en común. Coherente y exigente. Responsable del impacto económico, social o medioambiental. Se trata de inventar nuevas conexiones hacia lo “ético” o “responsable” alejadas de las recetas tradicionales; que la propia actividad genere un valor social, además de económico, y que ofrezca oportunidades a aquellos que se acerquen al proyecto, sea dentro o fuera del entorno en donde se desarrolla.
  • Una experiencia de colaboración no estandarizada. Personalizada y personal en cada caso. Artesana. Sin molde. En pequeñas hornadas. No creemos en recetas universales para fabricar soluciones de consumo rápido. Ni asumimos que todo son “clavos para nuestro martillo”. Cada proyecto y cada contexto es único y su valor, proporcional a la intensidad de lo que se haya puesto en juego: tiempo, pasión, implicación, imaginación…
  • Unas relaciones que se cuidan y se alimentan . Sin usar y sin tirar. Con intención de durar. Reciclando las experiencias y las competencias. Creando una comunidad que pueda extenderse de forma natural y orgánica, a través de las experiencias compartidas
  • Saboreando el proceso, tanto como el resultado. Sin demérito de obtener un resultado que en ocasiones resulta complejo de temporizar y/o cuantificar. Es en el proceso donde reside el mayor potencial de aprendizaje, exploración y disfrute. Y la mayor garantía de implementar resultados sostenibles en el tiempo.

La Slow Innovation es sólo aparentemente lenta.c2masi

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Acerca de c2+i / Conexiones improbables

Trabajamos en la Economía creativa, en cómo impulsar a las organizaciones de la cultura y la creatividad pero también en cómo hacer más creativos e innovadores otros sectores y los territorios.
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2 respuestas a Por una Slow Innovation

  1. Pingback: La Slow Innovation, profunda más que lenta, se adapta bien al ritmo de las librerías – cambiando de tercio

  2. MARISA N. CHAZARRETA dijo:

    Excelente artículo, consistente. Saludos!

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